El impacto que conlleva el nuevo marco
globalizado de la Sociedad de la Información y sus prestaciones tecnológicas y
poderosas herramientas, está induciendo una profunda revolución en todos los
ámbitos sociales que afectan también, y muy especialmente, al mundo educativo.
Es así como las necesidades de formación
de los ciudadanos se prolongan más allá de los primeros estudios
profesionalizadores y se extienden a lo largo de toda su vida; pero aparecen
nuevos entornos formativos en el ciberespacio; de lo cual crece la importancia
de la educación en incursionar en este nuevo campo.
En base a ello tenemos que existen incorporaciones al
sistema educativos tales como:
- Objetivos y programas de las instituciones formativas, las cuales incluyen la alfabetización digital y nuevas competencias relacionadas con la comunicación interpersonal y los idiomas, trabajo en equipo y la construcción de nuevos conocimientos
- Infraestructuras físicas y tecnológicas
- Materiales formativos, muchos de ellos en formato digital
- La organización y gestión de los centros, cada vez más automatizada y abierta a las familias y al entorno en general
- Formación didáctico-tecnológica que necesita el profesorado, creación y empleo de nuevas metodologías con las que se desarrollen procesos de enseñanza-aprendizaje, que con la ayuda de los nuevos entornos tecnológicos puedan evolucionar fácilmente hacia el nuevo paradigma formativo centrado en la actividad creativa, crítica, aplicativa del estudiante del siglo XXI.